12 dic. 2011

La jaula

Para entrar en una jaula el esclavo debe despojarse del auto-control. No se puede mover. No puede oír.

Dentro de la jaula una máscara que cubra su cabeza. Se controla la respiración, su sentido del olfato, su sentido de la visión. Tiene un súbito deseo de moverse, aunque sólo sea para hacer un pequeño movimiento.

El paso del tiempo se altera.

Se siente una repentina necesidad urgente de orinar. Sólo puede hacerlo ahí, siente como le llega pero incluso esa sensación familiar es extraña al estar condicionada por el aislamiento de tiempo y espacio que le impone la jaula.

¿Es un acto de rebelión orinar dentro de la jaula? No.

No entra ninguna luz del exterior con lo que poco a poco va perdiendo la noción del tiempo y pronto dejará de saber si es de día o de noche.

La jaula no es una fantasía. Es real. El control es la clave - la entrega de auto-control. Todo es voluntario, por supuesto, y el experimento / experiencia puede detenerse en cualquier momento. No está recomendado para principiantes.

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